sbado, 15 de diciembre de 2018
País

Prueba de vida o libertad de Félix Urbieta

“Por favor, les pido que se comuniquen con nosotros, porque son dos años del secuestro”, rogó Norma Urbieta, hija de Félix Urbieta, privado de su libertad por el EML, un desprendimiento del EPP. “Tenemos fe y esperanza que mi papá esté aún vivo”, dijo.

“Lo que le pido a esa gente que le tiene a mi papá, especialmente a Lourdes (Ramírez), que es mi prima, y Alejandro (Ramos), que por favor queremos tener noticias de mi papá, o que le liberen, porque demasiado nos hace falta”, imploró su hija ante la desesperación de que también pronto se cumplirán dos años sin una prueba de vida.

Urbieta fue secuestrado un día como hoy por el autodenominado EML, una célula de delincuentes que se desprendieron del EPP y que está liderada por Alejandro Ramos, cuya esposa Lourdes Ramírez es sobrina de don Félix. La última prueba de vida se dio en febrero de 2017, a través de un video en que los captores indican al secuestrado que dé datos como el resultado de un partido de fútbol para confirmar la actualidad del material. Desde entonces, solo hubo silencio.

“Es un señor ya avanzado de edad; mi papá no es así que se queda en un lugar, seguramente que está sufriendo mucho, seguramente que quiere tener su libertad, volver con su familia. Solo le pido a ellos, por favor, tengan misericordia de nosotros. Están sus dos hijas, sus dos nietas, su esposa. Hoy se cumplen dos años y ya es mucho para él”, remarcó su hija, que hoy en Horqueta, a las 18:00, dará una conferencia de prensa. Posteriormente, a las 19:00, se celebrará una misa en compañía de la comunidad.

Norma aseguró que los secuestradores tienen cómo comunicarse con ellos e igualmente la familia esta dispuesta a usar la única vía que tiene, que es la prensa.

El EML opera sobre todo en la zona de Horqueta, Concepción, y el de Urbieta es el primer secuestro que ejecutó como banda. No obstante, el grupo desde su aparición ha ejecutado ataques a establecimientos como estancias y incluso asesinó a su supuestos miembros "infieles" del grupo, sin ponderar ante el hecho de que incluso tenían cierto grado de parentesco entre sí.