Pedro Juan Caballero, 18 de octubre de 2019
País

Revelan última comunicación de secuestradores con los Urbieta

Al cumplirse 1.000 días del secuestro de Félix Urbieta Ramírez salen a la luz nuevos datos sobre la conversación que mantuvieron los familiares y los miembros del autodenominado criminal autodenominado EML, responsables del secuestro perpetrado el 12 de octubre de 2016.

En la última carta que enviaron, los secuestradores habían dicho que si no cumplían sus pedidos solo recibirían la “prueba de muerte” del ganadero.

En el escrito se señalaba que el ultimo día que los secuestradores esperarían sería el viernes 3 de febrero de 2017. Entre las “últimas instrucciones” del grupo armado señalaban en el punto 4: “Si a la fecha y hora no se presentan a cumplir lo exigido, empieza el turno de las balas y solo algún día recibirán la prueba de muerte o se verán en el cielo o infierno si es que existe”.

En tanto que en el quinto y último punto redactaron: “Es el cierre definitivo de todo trato, ya no (ilegible) más a comunicar nada, aunque esta carta no llegue a tiempo u ofrezcan toneladas de oro y hechénnos todas las culpas aprovechando sus micrófonos (sic)”.

La noche del 12 de octubre de 2016, dos jóvenes del sexo masculino llegaron hasta la estancia “San Francisco”, ubicada a 15 kilómetros del centro urbano de Horqueta y lugar donde residía Félix Urbieta Ramírez. Según los testigos, uno de los que llegaron al inmueble se identificó como el hijo de Alejandro Ramos Morel e incluso lo llamó “tío”, ya que la esposa de Ramos Morel, Lourdes Bernarda Ramírez, es sobrina del ahora secuestrado.

Luego se supo que se trataba de Antonio Ramos Ramírez, hijo de Alejandro Antonio Ramos Morel, y Feliciano Bernal Maíz. Siempre de acuerdo a los que estuvieron en ese momento en la hacienda, los jóvenes, antes de llevarse consigo al tío del intendente de Horqueta, habían pedido medio millón de dolares para liberar al ganadero.

Según los datos, la familia había recibido vídeos y manuscritos de Félix Urbieta como prueba de vida. En un momento dado de la negociación, acordaron que el monto a pagar era de US$ 350.000, que no llegaron a entregar. Los miembros del EML habían cesado las comunicaciones debido a que la familia del ganadero no cumplió lo que habían acordado, pero a finales de enero de 2017 hicieron llegar una última carta.