Pedro Juan Caballero, 18 de octubre de 2019
Mundo

Mercados en Argentina se hunden tras la debacle electoral de Macri

La demoledora derrota sufrida por el presidente tuvo ayer su correlato para los activos financieros del país, con un desplome de casi el 38% en la Bolsa y un salto estrepitoso del precio del dólar.

El peso argentino se desplomó y la Bolsa retrocedió 37,93% ayer, tras el revés de Mauricio Macri en las primarias del domingo, en las que el kirchnerista Alberto Fernández se colocó como favorito para las presidenciales del 27 de octubre.

La moneda abrió a 53 pesos, pero rápidamente llegó a 60 por dólar estadounidense. Al final de la jornada cerró en 57,30 pesos por dólar, una depreciación de 18,76% con respecto al viernes. Algunas casas de cambio apagaron sus pizarras y por momentos colapsaron las páginas web de los bancos.

El Banco Central elevó la tasa de referencia a 74% anual, y ofreció una licitación por 50 millones de dólares, en un intento por contener la corrida cambiaria. Pero la incertidumbre hizo temblar a la Bolsa de Buenos Aires, que el viernes había subido 8% en señal de optimismo, y ayer perdió casi 38%, con caídas de más de 49% para algunos títulos.

En la Bolsa de Nueva York, los bonos argentinos mostraron caídas de alrededor de 20% y las acciones de las empresas argentinas de más de 50%. “Es lo que pasa cuando un gobierno miente sobre el rumbo de la economía”, reaccionó Fernández, visto con desconfianza por los mercados que favorecen a Macri y sus políticas aperturistas.

Fernández, en fórmula con la ex mandataria Cristina Kirchner (2007-2015), logró 47% de los votos, mientras Macri obtuvo 32%, una diferencia casi irremontable para el oficialismo. Con candidaturas definidas de antemano, las primarias sirvieron como una encuesta a escala real.

Si se repite ese resultado en octubre, Fernández puede ganar en primera vuelta, para lo cual es necesario obtener el 45% de los votos o 40% con una distancia de 10 puntos frente al segundo más votado.

Desde que asumió en diciembre de 2015, el mandatario revirtió las políticas de su antecesora, con apertura a los mercados, pero enfrenta una fuerte crisis económica.

La recesión, la inflación de 22% en el primer semestre, una de las más altas del mundo, y la pobreza que alcanza a 32% pesaron más en las primarias que el rechazo a las denuncias por corrupción contra Kirchner.