Pedro Juan Caballero, 17 de noviembre de 2019
Deportes

Clásico paraguayo sin gol

El superclásico en la Nueva Olla finalizó igualado con el arco en blanco. Cerro Porteño y Olimpia no se hicieron daño en un partido que generó mucha expectativa pero en el que no se hizo presente el gol. Con esto, el Decano conserva los dos puntos de ventaja con relación al Ciclón, y Libertad tiene la chance de ser único líder.

Pasaron 19 años de la última vez que en Barrio Obrero se vivió un superclásico. Este sábado, a falta de dos días para que se cumplan dos años de su reinauguración, Cerro Porteño y Olimpia se enfrentaron en el estadio más moderno y lujoso del país. Si bien la localía azulgrana tambaleó por desacuerdos con los franjeados en los días previos, estos se solucionaron y la máxima fiesta deportiva paraguaya arrancó con el arbitraje de Arnaldo Samaniego, cuya designación también motivó discrepancia.

El Decano llegó como puntero (12 puntos) pero con varias bajas sensibles de su onceno titular, con relación a un Ciclón que se encontraba a dos puntos y con un plantel más entero. Con el empuje de su gente, el local mostró iniciativa y trasladó el juego al campo contrario, sin lograr quebrar una defensa decana que ofreció algunas vacilaciones.

Un frentazo de Joaquín Larrivey levantó al público cerrista, que pidió tiro de esquina por una intervención de Librado Azcona, mientras que Samaniego ordenó el saque de arco al señalar que el balón impactó en el travesaño a los 21’. El dominio cerrista era claro, no así la culminación de sus avances.

Olimpia dejó al dueño de casa el desgaste del cotejo. Recién a los 40’ llevó peligro al arco de Juan Pablo Carrizo, cuando Carlos Rolón ganó en el área y envió un cabezazo que pasó cerca de la portería. Se activó la ofensiva visitante ya que por unos minutos se instaló en sector azulgrana y posibilitó un remate de Federico Carrizo, casi desde la mitad de la cancha, que por poco sorprendió a Azcona.

Para la segunda mitad, la visita arrancó mejor. De entrada, una incursión de Sergio Otálvaro, que careció de precisión en el pase final, causó zozobra en el área cerrista. Olimpia cortó el dominio local y se adueñó de la pelota. No obstante, el que protagonizó una gran tapada fue Azcona, al desviar el tiro potente de Larrivey a los 64’.

El encuentro, que dio chispas de atracción, se hizo cortado en la mitad de la cancha. El ingreso de Luis Fariña le hizo bien a Cerro Porteño, mientras que el Decano, que ya había quemados sus tres cambios, comenzó a jugar con 10 hombres a partir de los 80’ por la salida de Miguel Samudio. El jugador franjeado ya no pudo seguir tras recibir de lleno el balón que golpeó la zona del parietal.

El compromiso, como era de esperarse por la superioridad numérica local, se inclinó hacia el campo decano. Los seis minutos de adición fueron emotivos: el Ciclón proponía y el Decano intentaba dañar de contragolpe. El público respondió, pero a esta fiesta deportiva le faltó lo esencial: el gol.

A Cerro Porteño le quedó el sabor a poco por no aprovechar su localía y la ventaja numérica para superar en puntaje a un Olimpia que mantuvo la distancia entre ambos pero que dejó a Libertad con la chance de ser único líder.