Pedro Juan Caballero, 15 de septiembre de 2019
País

Ministro tilda de “ineficientes” a tomateros que cierran ruta

Denis Lichi, ministro de Agricultura y Ganadería, dijo que los productores de tomate que exigen un mayor precio por sus productos son ineficientes, por ello tienen costos elevados de producción. Asegura que el MAG no puede continuar siendo un ministerio de asistencialismo.

El ministro dijo este miércoles que esta temporada es la mejor para cosechar tomate sin necesidad de demasiada tecnología, pero que el momento coincide con la devaluación de la moneda argentina, lo que hace más rentable introducir contrabando al país, lo que a su vez causa la caída del precio del tomate local, que actualmente oscila entre G. 2.500 y G. 3.000.

Afirmó que los productores de Coronel Oviedo que realizan cierres de ruta exigen G. 4.000 por kilo, un precio que no se puede pagar en este momento. “Cuando el mercado se limpie de contrabando y se normalice el mercado, se podrá comprar a G. 4.000 por lo menos”, expuso.

Sostuvo que la cartera de Estado trabaja en la actualidad en elevar la productividad, lo que hace que el costo de productividad disminuya y aumenten los ingresos de los productores. “Hoy, el costo de producción de un tomate está en G. 1.250 a G. 1.750 y el más ineficiente está a G. 2.000 el kilo”, pero los productores en protesta hablan de G. 3.750 de costo de producción “y eso es imposible”.

“Entiendo que ellos quieran ganar mucha plata con lo que están haciendo, pero no se puede hoy con la competencia que tenemos. Este grupo que se manifiesta no participó mucho con nosotros”, dijo.

Advirtió que, en ningún caso, “nunca un productor recibió más de G. 5.000 por su tomate y los supermercados venden a G. 13.000. Cuando sube mucho, el productor no lo eleva, sino los intermediarios”.

Aseguró que desde el inicio de su gestión se enfocó en abandonar el asistencialismo como política de costumbre en el MAG para convertirse en un ministerio de la producción. “Tenemos que ser competitivos y mantenernos en condiciones de pelear el mercado interno y externo. Si la moneda argentina no estaba tan devaluada, Argentina sería el que reciba nuestro tomate, porque es de primera calidad”, afirmó.

Lichi expuso que hay muchos productores que aún no han cambiado “su chip” y piensan que la ineficiencia en su método de producción tiene que compensarla con el precio, “pero no podemos cargar al consumidor con el precio de nuestra ineficiencia”.

Manifestó que el precio del tomate lo fijan los intermediarios, ya que el productor vende a un máximo de G. 5.000 por kilo y el supermercadista le agrega alrededor del 22%, pero en los supermercados se encuentra a un precio de entre G. 13.500 y G. 14.000. “El productor recibe poco dinero y el consumidor paga un precio muy caro. El intermediario es el que se lleva la mayor parte”, dijo.

Finalmente, dijo que hoy se reunirá con los productores que llevan adelante la medida de fuerza y expuso que, si no logran desactivarla, la Policía deberá despejar la ruta.